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Legalcity entrevista a Jorge Moragas, Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular de España

18 marzo, 2010 @ 21:13
Autor: admin     (5.819 lecturas)

Por Guillermo Morales Catá

Tomar un café en Barcelona con Jorge Moragas, uno de esos días en que no se
trabaja en esta ciudad, es un lujo reservado solo para cubanos. La razón es
simple; este hombre es, quizás, el español más comprometido con la
democracia en Cuba, de todos los que conozco.

Moragas es diputado en el Congreso de los Diputados de España, Director de
Relaciones Internacionales del Partido Popular y la Fundación FAES.
Licenciado en Derecho y Diplomático. Pero para los cubanos es un hombre
muy conocido, sobre todo, después del show provocado por el Gobierno de
Fidel Castro que no le dejó entrar a La Habana cuando ya estaba en el
aeropuerto José Martí.

Da igual si el café que comparto es con un hombre de izquierdas o de
derechas. Defender los derechos humanos en cualquier lugar del mundo no es
una convicción de ideologías, simplemente una necesidad visceral. Moragas es
de esos hombres que sienten esa necesidad y ese compromiso por encima de
cualquier filiación política.

Pero, por fortuna para él, su filosofía con respecto a Cuba es la misma que la
del Partido que representa. A nombre del Partido Popular, en la oposición
española, arremete con encendidos discursos contra la política del Gobierno
socialista de José Luis Zapatero. Hombre de palabras precisas, sin remilgo
alguno, con un carisma excepcional.

Al ser preguntado, precisamente por la política del Gobierno español hacia La
Habana, nos comenta que “es un esfuerzo patético del Gobierno Zapatero por
satisfacer las demandas de la dictadura, inyectar dinero de todos los
españoles para financiar un régimen totalitario que se encuentra al borde del
colapso es un flaco favor para el pueblo cubano”.

“Zapatero siempre comete el mismo error que consiste en mover ficha antes
que la dictadura y confiar en la buena fe del régimen. Sólo es admisible la
cooperación previa liberación de los presos políticos y una vez se pongan en
marcha las reformas políticas que se merecen los cubanos. El problema es que
con su debilidad castrista Zapatero arrastre en ese error a toda la Unión
Europea”, dice muy convencido.

Para Moragas, el Gobierno español cabalga sobre un error “y sobre un
conjunto de pactos secretos con la dictadura que le obliga a satisfacer la hoja
de ruta impuesta por la dictadura.

Pasamos casi dos horas conversando. Su agenda le obligaba a otro encuentro.
Pero era como si Moragas sintiera como suyo propio el compromiso de su
Partido de defender la democracia en Cuba y denunciar las constantes violaciones del régimen castrista. “No te preocupes”, me dijo. Y seguía
conversando mientras fumaba un cigarrillo tras otro.

“Los Castro le han pedido a Zapatero que se elimine la Posición Común de la
UE fijada en el 96 cuando un Gobierno del Partido Popular defendía los
valores de la libertad y la democracia en Cuba: ese es todo el guión de esta
truculenta obra. España tradicionalmente ha sido el país más influyente en la
UE cuando se aborda la agenda latinoamericana y Cuba, forma parte de la
agenda latinoamericana”, comenta.

“Un cambio de Gobierno en España supondría un cambio de política europea
hacia Cuba y la posibilidad de ejercer una presión concertada con todas las
democracias occidentales que obligaría al régimen castrista a iniciar la senda
de la transición a la democracia de forma inmediata”, asegura.

Al referirse a la comunidad cubana en España, dice que es amplia y plural.
“Muchos cubanos se movilizan en la red y a través de asociaciones para ayudar
al futuro democrático de su país. Con ellos intentamos colaborar todo lo
posible”.

Pareciera que Moragas conoce demasiado bien a los cubanos; “también es
cierto que otros cubanos quieren olvidar, desconfían de sus compatriotas y de
la política en general y se preocupan solo de mejorar su situación material. Yo
le entiendo y respeto a todos pero creo que sería conveniente que el exilio
cubano en España se organizase mejor para poder tener una voz fuerte
cuando se produzca finalmente el diálogo sin exclusiones entre todos lo
cubanos, los de fuera y los de dentro”.

Tengo frente a mi a un hombre que habla y utiliza el verbo para decir la
verdad, como nos enseñó Martí. Noto grandes diferencias entre este hombre y
los tantos jefes de Estado o Ministros que había entrevistado yo en mi época
de periodista en Cuba. Esta es mi primera entrevista periodística después de
tantos años de silencio. Y Moragas no imagina el gusto que siento de
compartir un café con alguien que te hace olvidar las nostalgias del exilio. Es
como si cada gesto, cada palabra, cada idea, fuese para animarte dentro. Es
ahí donde radica quizás, el secreto de esta entrevista.

Al referirse a la situación de los presos políticos en Cuba, asegura estar
promoviendo un programa de apadrinamiento de presos políticos cubanos por
parte de parlamentarios españoles. “Consistiría en comprometerse a
mantener correspondencia y enviar medicinas y ayuda a las familias
desasistidas de los presos políticos cubanos así como a realizar una iniciativa
legislativa anual para preocuparse por la situación del recluso.

“En España todavía hay mucha gente que no se imagina que haya presos
políticos y de conciencia en Cuba: hay que darlos a conocer, poner rostro
humano a esos luchadores por la libertad”, dice.

Ahora, mientras escribo estas líneas me pregunto a qué coraje se refería
Moragas. ¿Qué sentido tiene callarse para un cubano comprometido con la democracia? Quienes un día abandonamos Cuba para ver “la luz” a la que se
refiere este hombre, no tiene mérito alguno denunciar ante el mundo las
violaciones de la dictadura de Castro y su “hermanísimo”.

Es fácil ser cubano y querer lo mejor para la Patria. Lo difícil es encontrar un
español que estremece el alma y habla de Cuba y sus libertades con pasión:
así, como si él fuera uno mismo de nosotros.

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