¿De qué futuro sin exclusiones nos habla el Rey si hoy estamos excluyendo a los inmigrantes “sin papeles”?
No es que la inmigración sea antimonárquica. Por ley tiene que, con sus impuestos, sostener a la monarquía española. Y por ley tiene que jurarle fidelidad si quiere nacionalizarse español. Y por ley no puede injuriarle. Pero ese Rey que mantenemos y al que le juramos fidelidad no nos representa.
Hoy Su Majestad ha presidido hoy en el palacio de La Zarzuela la primera parte del Consejo de Ministros y sí, ha reclamado que nadie “quede excluido” de la recuperación económica pero no ha hecho ninguna mención ni expresa ni ambigüa a la decisión del Gobierno español de negar la asistencia sanitaria a los inmigrantes “sin papeles”.
Ha hablado sobre lo mucho que hay que trabajar por el bien común de todos los “españoles” excluyendo de esta manera a aquellos inmigrantes que son casi un millón que en España no tienen “papeles” y que dentro de pocos días podrían quedarse sin recibir asistencia sanitaria. Eso sí, “tenemos que juntar los hombros todos”, dijo, para salir de esta crisis. Ha dicho el Monarca que “nadie quede excluido de los efectos de la recuperación económica, que todos deseamos y esperamos”. ¿De qué futuro nos habla usted Don Juan Carlos, si los estamos excluyendo ya?
Con todo el respecto, Majestad. Usted debería usar gafas si quiere ver la realidad que existe o tal vez acudir a algún centro médico que pagamos todos para que le implanten algún sistema moderno de audición para que pueda escuchar aquello que parece no escucha. O eso, o usted no nos representa. O tal vez usted se niega una realidad: hay más de medio millón de inmigrantes que no son números; son personas.
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CARTA DE UN INMIGRANTE AL REY DE ESPAÑA
Por Guillermo Morales Catá (Director del Departamento de Extranjería de Legalcity)
Su Majestad (¿es así cómo debo dirigirme a usted o tal vez “Excelencia”?)
Soy cubano nacionalizado español. Cuando juré “bandera” para acceder a la Nacionalidad española dije también que me comprometía a respetar la Constitución y serle fiel a usted. Admito que nunca entendí la importancia del texto ¿Es una muestra de patriotismo o una exigencia anacrónica? ¿Un hecho significativo, todo un hito en nuestras vidas cívicas, o un simple trámite en definitiva innecesario? Me vinieron muchas preguntas pero tuve que hacerlo ante Su Señoría, el Juez encargado del Registro Civil, si por fin quería ser un ciudadano español. Lo cierto es que lo hice, Majestad.
Desde aquel momento sentí que en lo adelante usted sería mi Rey aún cuando usted tiene la corona no por haberla obtenido en una elección democrática sino “porque le tocó” al tener, dicen “sangre azul”.
A usted, Excelencia, me gustaría preguntarle cómo es posible que guarde silencio ante el “decretazo sanitario” aprobado por el Gobierno que prohibirá a los inmigrantes “sin papeles”, “ilegales” tener derecho a recibir asistencia y tratamientos médicos. ¿Cómo es posible, Majestad, que usted guarde silencio ante una medida que expresa un absoluto desprecio a la dignidad humana y que se trata de un derecho Consitucional?
¿No es usted símbolo de la unidad y la permanencia? ¿No es a usted a quien corresponde arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones y representar al Reino de España? ¿No está entre sus funciones constitucionales apelar al pueblo y someter a consulta de la Nación todo proyecto o cuestión que haya propuesto el presidente del Gobierno? ¿No ha sido usted quién ha firmado el “decretazo sanitario” aprobado por el Consejo de Ministros? ¿No es usted quien puede declarar la guerra y también hacer la paz según la Constitución española?
Ya sé, Majestad, que usted hace discursos sobre las dificultades económicas que pasan los españoles aún cuando usted y su familia viven muy por encima de las posibilidades de nosotros, sus súbditos, su pueblo (¿cómo debemos llamarnos, “súbditos” o pueblo”?) pero deberá dar la cara ante quienes queramos o no queramos le mantenemos como Rey. No le hablo de meterse en política; porque negar la asistencia sanitaria a una persona por no tener unos miserables “papeles” no es de política sino de tener o no humanidad.
No se deje engañar por sus cortesanos (qué digo cortesanos! “Asesores”) ni tampoco por aquellos que le han hecho creer que usted tiene la sangre azul. ¿Se ha hecho alguna vez un pinchazo? ¿A que su sangre es roja, tan roja como ese inmigrante “sin papeles” que no tiene corona?
No guarde silencio, Majestad. Cuando pasen los meses y la gente muera porque no ha podido recibir asistencia sanitaria o porque no ha podido costearse un tratamiento contra el VIH, la tuberculosis o el corazón, qué va a decir usted? ¿Se va a lavar las manos entonces bajo la excusa de que estaba en Rusia matando osos borrachos o en África cazando elefantes?
Majestad, no tome esta carta como una injuria; ya sé que las injurias a la Corona constituyen un delito de “lesa majestad” tipificado en los artículos 490 y 491 del código penal español, que prevé penas de prisión de cuatro a 24 meses. Eso, le ruego que no lo tome como una injuria. Estoy seguro que no lo tomará como tal porque ni a mi me gustaría ser mártir ni a usted le conviene crear mártires; se lo digo yo que aunque tenga un DNI español sigo siendo cubano y conozco bien la historia de los falsos mártires.
No guarde silencio. Recuerde que la historia y toda la gloria del mundo caben en un grano de maíz.
NOTA DE LEGALCITY:
A raíz de esta denuncia hemos iniciado una campaña que te invitamos a firmar si crees en el contenido de este texto. Puedes hacerlo haciendo “click” aquí.







Un poco fuerte este artículo pero bueno, es vuestra opinión y a decir verdad, la comparto.
es que su majestad no es inmigrante. Ve las cosas con otros ojos, tal vez por eso no necesita las gafas que vosotros recomendais.
Me encantan vuestros textos, fuertes sí, pero dicen toda la verdad.
Los inmigrantes solo contamos para cuidar abuelos, limpiar las copas y los labavos (en negro) de los restaurantes… según para qué cosas no contamos. Qué triste.
Os vais a meter en problemas por estar hablando de su excelencia Don Juan Carlos. Por muy buenos abogados que seais no se puede hablar así del Rey.
ud eres un hijo de gran d p….. vuestro pais esta en la mierda… y vuestro rey no lo ves… asi que tocaras q vosotros españoles no españoles(inmigrantes) entenda que es hora de pillar carretera e manta. porque os vais pasar mucha hambreee. Asi lo veras que es inmigrar para un sitio diferente sin poder hablar vuestro idioma… Felicito todo el equipo de LEGALCITY pq se no fueran por ellos, no segueriamos luchando al menos ellos entende con gafas o sin gafas. thanks gorge at your question.
Yo estoy muy pero muy de acuerdo con lo que han dicho ustedes mis amigos de legal city
Aqui cada uno mira para la parte que le importa. Es tan injusto la actuación de los políticos, el rey y quien sea si no se posiciona a favor de dar asistencia médica a cualquier ser humano.
Los médicos han dado una leccion de humildad y responsabilidad al decir que ellos sí atenderán a cualquier persona. Comparto vuestra opinión.
Dios bendiga a este equipo de legalcity por ser la voz de los que ya no tenemos ni fuerzas para hablar o espresarnos.
Y nunca mejor dicho porque el futuro no puede esconder a una realidad y la inmigración es una realidad.
Yo también me uno a vuestra denuncia, sin dudas!
cuando un inmigrante tenga una tuberculosis y en el metro contagie a los españoles les voy a hacer un cuento. Es una salvajada negar la asistencia a un inmigrante. Y eso se lo digo yo al rey de españa, a rajoy y a quien se me ponga por medio.
Felicitaciones por este texto. Es la verdad y nada más que la verdad.
Yo creo que negar una realidad es negarnos a nosotros mismos. Su Majestad no debe meterse en política pero es que esto no es política. Estamos hablando de personas, de seres humanos.
Guauuuuuu mi legalcity y Guillermo, a si se habla
sin pelitos en la lengua, aprenda señor Rey, usted llevara la corona de adorno …..
De un futuro poco halagüeño para personas que sólo quieren poder trabajar y que en ocasiones lo hacen en condiciones indignas.
Es el momento mas duro de la lucha de la abogacía, ahora es cuando la madera de los que luchan por la libertad sale a la luz
Ole vuestros testículos. Aupa Legalcity!
se ve que como sois todos inmigrantes no os enterais de nada. Que el rey no tiene por que pronunciarse sobre este tema. A ver si se enteran panda de ineptos!
Yo podría decir lo mismo más lato pero no mejor. Por cierto, el exto del señor guillermo es excelente.
El Rey no es que no lo sepa, es que como tiene que dedicarse más tiempo a sus caerías de elefantes, a lo que le ha caído encima con lo del Indungarín ese… pues no tiene tiempo para fijarse o tal vez reflexionar en cosas que son más preocupantes. Así van las cosas en este país.
es que no os dais cuenta que cada vez nos parecemos más a grecia? Con la dieferencia de que allí no hay que mantener a una panda de señores y señoras de “sangre azul”.
me alegra que ahora en estos tiempos haya equipos de profesionales que pongan los puntos sobre las íes, y que se diga la verdad!!!
Es hora de que despertemos y nos quitemos de encima a esos que no nos representan!!!
La inmigración siempre ha ido pagando los platos rotos de todos, solo que ahora nos hemos dado cuenta que también muhas de las cosas malas que les pasan a los inmigrantes nos pasan a nosotros también. Es triste decirlo, pero nos damos cuenta de los problemas de los demás cuando los problemas viene de golpe a todos. Este artículo además de bien escrito es interesante y dice muchas, muchísimas verdades.
Pero opinar, con la firmeza y eventual crudeza que pueda tener, sobre los dichos, acciones u omisiones del Rey, no es, ni puede ser, en lo absoluto, motivo de escándalo, ni de censura.
Opinar, criticar, cuestionar, poner en entredicho, usando el derecho a la libertad de conciencia y expresión, es parte de la convivencia democrática, en cualquier Estado. Si se lo hace, dentro de los límites del respeto y consideración a las personas en cuanto tales y a su calidad, en este caso, de Jefe de Estado, por muy fuerte que sea la crítica, no puede, en lo absoluto, considerarse ofensiva, injuriosa o desproporcionada.
Es que, criticar o cuestionar los dichos, hechos u omisiones, políticamente calificables y reprochables, de un Jefe de Estado, sea que se trate de una Monarquía o de una República, siempre es y deberá ser legítimo. Sostener lo contrario o poner esto en tela de duda, es instalarse en épocas de la Historia ya superadas o en sistemas que no respetan las libertades fundamentales.
El propio Jefe de Estado, sea un monarca o sea un Presidente de República, sabe, de antemano y debe tener asumido, que por su alto cargo, su alta investidura, por lo que institucionalmente representa, estará en el blanco de las críticas. Desde luego, críticas que se refieran a su desempeño en el cargo y en tanto lo ejerza. Lo que sea de su vida privada, desde luego, a nadie concierne. Hace unos meses, el Presidente de la República Federal de Alemania, Christian Wulff, se vio obligado a dimitir, por un escándalo público de corrupción, que ponía en entredicho su credibilidad y que por eso mismo, no permitía que siguiera al frente de la Jefatura de Estado, que por el carácter representativo del Estado que tiene, debe ser ejercida por una persona sin tacha pública.
El Rey de España es el Jefe de Estado. En cuanto tal, está sujeto al examen público. Sus acciones, omisiones, discursos, pueden y deben ser objeto de análisis y crítica, si se considera que son contrarios o perjudican a los intereses del Estado, de la sociedad o a la propia imagen institucional de la Jefatura de Estado. Pero, el Rey, al mismo tiempo, al estar desvinculado del Gobierno y la Administración, no tiene, al menos política y jurídicamente, un poder efectivo en la gestión del Estado. Tiene que firmar todo lo que le pongan por delante, aun cuando, quizás, en su fuero interno, no lo comparta. Son las reglas del juego institucional. En este sentido, el Rey no tiene libertad absoluta.
Criticar las palabras, acciones u omisiones del Rey, en cuanto Jefe de Estado, no puede, ni debe considerarse, en lo absoluto, un insulto, ni una injuria, sino algo legítimo y necesario, por la salud del propio régimen democrático. Cuestionar, limitar o impedir este derecho, más bien, sí sería un atentado a la libertad de conciencia y de difusión del pensamiento. Sobre todo, porque, la Corona, Jefatura de Estado, representa al Estado en cuanto tal y su funcionamiento es financiado con recursos públicos obtenidos, en buena medida, de los ingresos tributarios.
Por ello, someter al examen de la crítica al Rey, en cuanto Jefe de Estado, es legítimo y lícito, para cualquier ciudadano y cualquier hombre libre, que no ve en tal título más que una denominación de un cargo público y no lo que pudo haber representado durante el Antiguo Régimen o durante el tiempo de las Monarquías Constitucionales Liberales del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial.
La Monarquía y su materialización en España, la Corona, no tiene, ni debe tener, JAMÁS, halo alguno de intangibilidad, como no lo tiene, ni puede tener institución alguna del Estado, en la medida que esté el interés público de por medio. Esto, es lo propio de un Estado democrático de Derecho. Que la persona del monarca sea inviolable y que no esté sujeta a responsabilidad, por expresa disposición constitucional, no empece el derecho del ciudadano a someter sus dichos, actos u omisiones, de relevancia pública, al examen crítico. Con ello, ni se calumnia, ni se injuria.
Firmo con gusto este artículo. Cuánta realidad.
Dónde hay que firmar Maestro? Cien por cien de acuerdo con el texto de mis compañeros de Legalcity.
El maestro Guillermo ese si es un Rey por apoyar los inmigrantes y escuchar a cada uno que puedaaa… OLEEEE
me quito el sombrero ante el joven Guillermo y ante el equipo de Legalcity. Verbo encendido, prosa mágica, verda irrefutable.
Apreciados señores de Legalcity: les escribo desde México DF y quiero comentarles que les sigo con frecuencia. Ustedes son ejemplo para muchas personas. Sus textos son de impecable redacción y de nobles gestos. Les felicito por su tenacidad y esfuerzo, por sus reflexiones.
Anabel Cepero
Yo me siento representado en esta carta y en esta denuncia pública. Buen fin de semana a loslectores de legal city y su equipo de redacción y profesionales.
Coincido cien por cien con sus palabras y me uno yo también al sentir de esta denuncia. Y ami si quieren, que me cuelguen. Pero es lo que siento.
Aún sabiendo que su Majestad posiblemente, ni llegue a leer esta carta, me sobran los motivos para firmarla. Aunque la historia esté llena de papeles mojados, esta es una de las armas que tengo para hacer algo por aquellos que no tienen “papeles”, pero que tienen corazón, respiran, sueñan y tienen derecho a que se les respeten sus derechos humanos.
Aunque he firmado, estoy de acuerdo en el fondo, que no en la forma. No creo que la petición deba ser dirigida al Borbón, es darle una importancia que creo no tiene (aunque quizás sí en el imaginario de muchas personas). No tengo claro si debería ir dirigida al Presidente del gobierno, al Ministro de Sanidad o al Defensor del pueblo, pero no me gusta nada que se dirija al Rey. Una opinión, puede haber otras.
Firmo con los ojos cerrados. Es una de las tantas y justas causas de este gran equipo que es Legalcity.
Me parece una buena iniciativa
Me sumo a esta iniciativa porque sin duda alguna no tiene que ver con política sino con la salud de los seres humanos. Majestad, no guarde silencio!!!
Es injusto que se le niegue la asistencia sanitaria a un ser humano sea de donde sea, tenga el color que tenga, tenga o no tenga papeles. Y es terrible que a quienes mantenemos guarden silencio.
Siempre con Legalcity porque las causas de legalcity son las causas en defensa de los derechos de los seres humanos.
Una causa justa. Todo nuestro apoyo a este petición. Majestad, no guarde silencio que estamos hablando de seres humanos.
Quien conoce a este equipo de gente buena no tiene otra opción que apoyar su causa. Las causas de Legalcity son las causas de todos. Porque Legalcity es la voz de los inmigrantes, la voz de los que a veces no tenemos fuerza para hablar.
[...] la carta, que ha sido creada por Legalcity SLP, se dejan claros los argumentos por los cuales se solicita que no se niegue la asistencia sanitaria [...]