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29 May Causas y azares: el Infierno del CIE de Barcelona

LCCAUSAS Y AZARES: EL INFIERNO DEL CENTRO DE INTERNAMIENTO PARA EXTRANJEROS DE BARCELONA 

Asistir a una fiesta en compañía de su novia y amigos se convirtió en el peor infierno para JJPV, un joven boliviano, cliente de Legalcity, quien no imaginó el giro dantesco que le deparaba su suerte. 

En una madrugada cualquiera, regresaba a su domicilio en Manresa procedente de una fiesta en compañía de su novia, con la cual piensa contraer matrimonio en los próximos meses, momento en que fueron detenidos de forma casual, cuando ya se encontraban a escasos metros del domicilio, por un control rutinario del Grupo Especial de Operaciones (G.E.O) del Cuerpo de Policía Nacional.

Inmediatamente le ordenaron que saliera del coche, tras lo cual y sin mediar palabra alguna lo empujaron contra el coche que conducía. Tras protestar por semejante trato vejatorio, tanto JJPV como su novia, fueron ofendidos verbalmente por dichos agentes, siendo posteriormente golpeado el joven boliviano de manera injusta y violenta, e introducido en la furgoneta de la policía.

JJPV intentó identificarse, sacando su pasaporte y el resguardo que acreditaba que se encontraba en trámites de solicitud de una autorización de residencia y trabajo por circunstancias excepcionales, conocida como arraigo social, momento en que uno de los agentes le rompió dicho resguardo tirándoselo a la cara, sin que hubiera podido acreditar su situación legal y por tanto siendo conducido por carecer de permiso de residencia y/o trabajo a la comisaría.

Una vez en comisaría, y para mayor sorpresa, le fue comunicado que pesaba sobre él un decreto de expulsión, el cual nunca le fue notificado, y por tanto nunca pudo defenderse del mismo y alegar los hechos que desvirtuaran su adopción, siendo la primera vez que oyó hablar del mismo cuando lo detuvo la policía. JJPV le manifestó a los agentes de comisaría que ya había tramitado una solicitud de autorización de residencia y trabajo ante la Subdelegación del Gobierno en Barcelona, y que el resguardo se lo habían roto los agentes del G.E.O, lo cual fue desestimado sin ni siquiera revisar en los ficheros de extranjería donde con toda seguridad se hubiera constatado que se encontraba su solicitud en trámite, y por tanto fue puesto a disposición judicial.

Tras la preceptiva comparecencia ante la jueza del juzgado de instrucción 2 de Manresa, fue dictado auto de internamiento en el Centro de internamiento para extranjeros de Barcelona-Zona Franca, lugar donde estuvo retenido de forma arbitraria durante casi dos semana a la espera de ser deportado a su país de origen y mientras se reponía de la brutal golpiza propinada por los GEO.

Justo en ese momento en que se produce el internamiento, la novia de JJPV acudió a Legalcity, quien interpuso un Recurso Contencioso Administrativo con medidas cautelarísimas, alegando que sin duda alguna, nos encontrábamos ante el resultado de una cadena de arbitrariedades por parte de la fuerza pública, intolerables en un Estado de Derecho, y que terminó con el auto de internamiento, en franca vulneración del principio de seguridad jurídica teniendo en cuenta que JJPV ya había tramitado sus “papeles”. Es importante hacer constar que en caso de producirse la expulsión, se imposibilitaría la ejecución del fallo de ser estimatorio de la pretensión, todo ello teniendo en cuenta que en ese momento JJPV podía tener aprobada su solicitud de arraigo social, y por tanto su expulsión podía ya estar revocada de oficio por la Oficina de Extranjeros de Barcelona.

Sin embargo, los jueces no estimaron las medidas cautelarísimas solicitadas por Legalcity alegando que no existía fecha de vuelo, que como sabemos es el criterio de Su Señoría para estimar o no medidas cautelarísimas en casos como éste. A pesar de ello se le explicó al juzgado que igualmente adoptara las medidas cautelares, pues en la práctica diaria de los centro de internamiento, suelen avisar apenas minutos antes al interno que su vuelo está listo con frases como “haz las maletas que te vas“ tal y como han visto con sus propios ojos varios clientes de Legalcity, sin que ningún interno tenga tiempo de avisar a su abogado para que interponga cautelarísimas en caso de que hayan sido desestimadas inicialmente alegando el juzgado conocedor del asunto que aún no consta fecha de vuelo.

Paralelamente Legalcity inició gestiones en la Oficina de Extranjeros de Barcelona para que revocara la expulsión que pesaba sobre JJPV, lo cual se logró en una semana si se tiene en cuenta que el interesado reunía todos los requisitos para su Arraigo Social. 

Entonces comenzaron los dolores de cabeza: nos encontramos ante un extranjero sobre el cual no pesaba ninguna orden de expulsión que sustentara su internamiento, y aún así, el Juzgado de Guardia de Barcelona y el Fiscal de Turno deniegan un “Habeas Corpus” interpuesto por Jorge Graupera, abogado de Legalcity, alegando que el cliente se encontraba ilícitamente detenido.

Ante la denegación del “Habeas Corpus”, aparentemente se habían agotado todas las gestiones legales posibles. Pero una vez más la pericia del equipo jurídico de Legalcity logró encontrar un pequeño resquicio: conversar telefónicamente con el interno y “recomendarle” que por todos los medios posibles se negara a abandonar el Centro de Internamiento aún cuando fuera inminente su traslado al aeropuerto. En la misma mañana del “Habeas Corpus” fueron conducidos siete bolivianos en dirección al Aeropuerto de Madrid pues había un vuelo disponible con capacidad para ocho personas. Cuál sería nuestra sopresa al hablar con el Jefe del Centro Internamiento y preguntar si se encontraba aún el interno cuando nos dicen “hoy han salido todos los bolivianos menos su cliente quien por razones inexplicables se ha negado a abandonar el centro”.

En ese momento se le aporta al Jefe del Centro de Internamiento los documentos acreditativos de la revocación de la expulsión de JJPV y se le apercibe de que varias ONGs y la prensa se dirigían al sitio para comprobar la barbarie de estos hechos; momento en que el funcionario decreta la libertad inmediata del extranjero, no sin antes pronunciar la frase “¡Qué suerte ha tenido este hombre!”. 

Así termina la historia de JJPV, con un feliz desenlace, un joven trabajador boliviano que nunca olvidará aquella noche en la que fue a una fiesta con su novia. Sin embargo, cabría preguntarse hasta cuándo tendremos que hacer ver al sistema judicial que los extranjeros son personas y que por encima de lo que se supone detrás de un despacho, se esconde la durísima realidad: los extranjeros son deportados aún sin cargos contra ellos y sin que pueda tener conocimiento de ello su defensa, quienes generalmente se enteran cuando el extranjero ya se encuentra en su país de origen. 

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