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Legalcity | Contrato indefinido de emprendedores, ¿qué es?
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Contrato indefinido de emprendedores, ¿qué es?

Contrato indefinido de emprendedores, ¿qué es?

“Una empresa me va a contratar y me han dicho que el contrato será indefinido, pero… de emprendedores”

Muchos trabajadores, cuando superan el proceso de selección para trabajar en una empresa, se encuentran con que el contrato que les ofrecen es un contrato indefinido, pero de la modalidad “contrato de apoyo a los emprendedores”.

No es un caso excepcional:  solo durante el pasado mes de octubre (2017) se firmaron más de 24.000 contratos de este tipo en toda España.

Se trata de una modalidad de contratación que según valoraciones del Ministerio de Empleo, está teniendo buena acogida y fomentando el empleo indefinido de calidad, tanto a jornada completa como parcial, algo que discuten sindicatos y algunos expertos laboralistas.

Como explicamos en la guía del contrato de emprendedores, es una modalidad de contrato indefinido que puede utilizarse para contratar personal por parte de los empleadores, bien sean emprendedores o pequeñas y medianas empresas (pymes),  siempre que tengan menos de 50 trabajadores en el momento de la contratación.

La realidad es que muchos empresarios lo están utilizando, aunque no sean emprendedores, sino empresas ya consolidadas. Por un lado, porque tiene importantes bonificaciones e incentivos fiscales, pero sobre todo porque tiene una particularidad:  un año de duración del periodo de prueba.

¿Qué ventajas e inconvenientes tiene para el trabajador?

Para empezar por lo más breve:  casi ninguna ventaja para el trabajador.  Al menos, ventaja directa.

El único beneficio es que quizá algunas empresas no se animarían a contratar personal si no tuvieran a su disposición este tipo de contrato, por sus bonificaciones e incentivos, que en algunos casos pueden llegar a los 4.500 euros anuales, y sobre todo, por la flexibilidad a la hora de poner fin a la relación laboral, lo que reduce y mucho los costes de la contratación.

Durante un año, la empresa es libre de poner fin al contrato en cualquier momento, sin necesidad de que exista una causa justificada.  Tal y como sucede en general con los periodos de prueba en los contratos de trabajo, no es necesario dar explicaciones ni justificar el motivo por el que se decide no contar más con los servicios del trabajador.

La única obligación de la empresa será comunicarle al trabajador, por escrito, que finaliza la relación laboral por no superación del periodo de prueba y poner a su disposición el finiquito, es decir, la parte de la nómina que tuviera pendiente de cobrar del mes en curso, más las vacaciones no disfrutadas y el prorrateo de las pagas extraordinarias que no hubiera cobrado el trabajador.

En este tipo de contrato, aún siendo un contrato fijo, el trabajador no tiene derecho a indemnización por fin de contrato si la empresa decide poner fin al periodo de prueba antes de que transcurra un año.

Esta es una gran desventaja frente a los contratos temporales.  En los contratos temporales que se están celebrando en este momento, el trabajador debe cobrar al finalizar el contrato una indemnización de 12 días por año, pero en el indefinido de emprendedores, no hay derecho a esta indemnización si el fin del contrato es durante el periodo de prueba.

Así, se puede dar el caso de dos personas contratadas por una misma empresa durante 11 meses, con distintos contratos. Uno, el que tiene un contrato temporal (por ejemplo por obra o servicio) tendrá derecho a una indemnización de 11 días, mientras que el que tiene contrato indefinido de emprendedores no recibe ningún tipo de indemnización.

Siendo rigurosos, no se debería hablar de “un despido”, sino una extinción de la relación laboral por la no superación del periodo de prueba por parte del trabajador, pero de lo que se trata es de que durante un año, el empresario tiene la facultad de poner fin al contrato de trabajo sin necesidad de dar ningún tipo de explicación.   Para intentar evitar usos fraudulentos por parte de los empresarios, se prohíbe establecer este periodo de prueba cuando el trabajador haya desempeñado las mismas funciones con anterioridad en la empresa bajo cualquier modalidad de contratación, de modo que el contrato de emprendedores no se puede utilizar para despedir a trabajadores contratados con anterioridad, pero nada impide que los empresarios lo utilicen para encadenar sucesivas contrataciones inferiores a un año de distintos trabajadores.

Este periodo de prueba tan largo, lógicamente genera intranquilidad y una presión añadida al trabajador y no tiene nada que ver con el concepto real de periodo de prueba que se contempla en el Estatuto de los Trabajadores.  Un año, desde luego, es un periodo de tiempo más que excesivo para evaluar el rendimiento del un trabajador, y así lo declararon algunas sentencias judiciales, aunque finalmente los tribunales confirmaron la legalidad de esta modalidad de contratación (STC 119/2014, de 16 de julio).

Es cierto que si la empresa solicitó las bonificaciones o incentivos de este tipo de contrato y “despide” al trabajador antes del año, tendrá que devolverlas íntegramente.  De hecho, para algunas de ellas debe comprometerse a mantener el contrato del trabajador hasta tres años.

Sin embargo, la realidad que comentan las gestorías y asesorías de empresa es que son muchos los empresarios que acuden a este tipo de contrato no tanto por las bonificaciones (a las que renuncian), sino por la flexibilidad a la hora de poder poner fin a la relación laboral, sin tener que pasar durante un año por el proceso de impugnación de despidos y pago de indemnizaciones. 

El trabajador, por su parte, se ve atrapado en una situación de provisionalidad durante un año que nada tiene que ver con el concepto de “empleo fijo y de calidad” que se le supone a los contratos indefinidos.

 

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