CO es un ciudadano latinoamericano que después de ser explotado en una empresa donde trabajaba «sin papeles», logró que un juez le reconociera la relación laboral que había tenido y mediante esa sentencia pudo acceder a un permiso de residencia por Arraigo Laboral.
Cual fue su sorpresa cuando casi 5 años después, le fue notificada una extinción de dicho permiso de residencia, debido a que existía un informe de policía que aseguraba que su relación laboral era fraudulenta y que nunca había trabajado para dicha empresa.

Tras una compleja demanda, se logró probar que lo que la policía manifestaba no tenía ninguna prueba que lo sustentara, y el juez anuló la resolución que le dejaba «sin papeles» nuevamente, concediéndole el permiso de residencia que había perdido.
