El contrato de compraventa

Dice el artículo 1.445 del Código Civil que por el contrato de compra y venta uno de los contratantes se obliga a entregar una cosa determinada y el otro a pagar por ella un precio cierto, en dinero o signo que lo represente. De esta definición se deducen las notas que, dentro de nuestro sistema jurídico-civil, configuran este tipo contractual.

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La compraventa es un contrato de carácter consensual, en el sentido de que se perfecciona por el mero consentimiento, y productor de obligaciones.

Otorga únicamente a las partes el derecho de cumplimiento de sus recíprocas obligaciones. Otros caracteres destacados del contrato de compraventa son la onerosidad, la reciprocidad y la conmutabilidad. Hay onerosidad porque el contrato determina sacrificios o desplazamientos patrimoniales para cada una de las partes; reciprocidad porque las obligaciones que nacen de él vinculan de este modo a comprador y vendedor; y conmutabilidad porque la obligación principal que asume una parte se considera ab initio como el equivalente de la que la otra a su vez contrae.

La compraventa constituye el paradigma de los contratos a través de los cuales se realiza el intercambio o el comercio de los bienes y, de acuerdo con una muy extensa tradición histórica, es el contrato que dispone de una más amplia regulación legal. Nuestro Código Civil le dedica alrededor de ochenta artículos, lo que representa un conjunto normativo muy superior al de cualquier otro en tal cuerpo legal.

Es esencial a la compraventa el que el precio se pague siempre en dinero o signo que lo represente. En este sentido representa un estadio adelantado del comercio jurídico, que ha superado ya la fase más primitiva del simple trueque o permuta.