Algunas personas nacen en los lugares más peculiares del mundo. ¿Qué legislaciones hay para evitar que se conviertan en apátridas?
Recitaba con tristeza el poeta León Felipe aquello de «Qué lástima que yo no tenga una patria«. Porque hay cosas que asumimos sin darnos cuenta, y la patria es una de ellas. Todos tenemos ese lugar al que pertenecemos, el sitio en el que llegamos al mundo, y aquel al que podemos volver, como Ítaca, y que siempre parece estar esperándonos por mucho tiempo que pasemos fuera.
Pero, ¿de verdad todos tenemos un sitio así? Según ACNUR, existen alrededor de 12 millones de apátridas en el mundo, aunque es muy complicado conocer la cifra exacta. Al no pertenecer a ningún lugar, se les niega una nacionalidad y, por tanto, los derechos básicos que vienen con ella. A veces, algunas personas nacen en los lugares más peculiares del mundo, que van desde el aire hasta el agua, y para evitar el riesgo de no pertenecer a ningún lugar de la Tierra, hay leyes un poco ambiguas sobre estos casos. ¿Te habías preguntado alguna vez qué sucede si naces en aguas internacionales o un avión?


