Cada día vemos casos sorprendentes de estafas y malos negocios donde las víctimas son ciudadanos extranjeros.
En esta ocasión, después de pagar grandes sumas de dinero, un cliente de Legalcity, RL, procedente de un país latinoamericano, logró comprar una empresa a un ciudadano español, quien recibió a cambio el mencionado dinero. El empresario español no quiso firmar el contrato de compraventa ante notario, diciéndole que no se preocupara que con un documento privado ya era suficiente, tras lo cual nuestro cliente decidió confiar en su palabra y comenzar a regir la empresa.

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Sin embargo, un día el mencionado empresario se presentó diciendo que toda la empresa era suya, y echó de la misma a RL, que aún después de haber pagado por su compra, se encontró en la calle sin su empresa. El empresario alegaba que el documento privado no valía nada y que legalmente él era el dueño.

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Rápidamente el equipo especializado en Derecho Civil y Mercantil de Legalcity se puso manos a la obra, interponiendo una muy técnica demanda ante el Juzgado de Primera Instancia correspondiente, que culminó con una gran sentencia a favor del ciudadano extranjero donde le reconocía como dueño de la mencionada empresa.
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«Pensé que había perdido todo, pero por suerte, ya tengo mi empresa de nuevo y puedo seguir viviendo», comentaba RL lleno de alegría.«
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Accede aquí a la sentencia completa.
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