Padres separados/divorciados: ¿cómo se reparten las vacaciones en Navidad?

Las vacaciones de Navidad son un período muy ansiado por los niños y lo esperan con mucha ilusión, pero la realidad es que no es lo mismo cuando los padres están juntos a cuando están separados. 

Cuando una pareja se separa o se divorcia, por lo general, existe una resolución que determina las medidas relativas a los hijos, incluyendo el reparto en los períodos de vacaciones escolares.

Cuando la separación o el divorcio es de mutuo acuerdo, los progenitores son los que regulan como se reparten las vacaciones escolares.    

Normalmente, las vacaciones de Navidad se dividen por mitad, abarcando, el primer período, por lo general, hasta la mitad al medio día (por ejemplo este 2019 sería hasta el 29 de diciembre) y el segundo, desde entonces, hasta el día anterior al reinicio de las clases. Esto variará según el número de días de vacaciones que tengan los niños. Y podrá acordarse de forma alterna (por ejemplo: los años pares le corresponderá el primer período a la madre y el segundo, al padre y en los impares, a la inversa). 

En estos casos los progenitores pueden acordar algo distinto a lo que dice el convenio, pero si no hay consenso deberá repartirse respetando lo que se estipuló en el acuerdo homologado por el Juzgado. 

Cuando la separación o el divorcio es contencioso, es decir, que se ha celebrado un juicio y que existe por lo tanto una Sentencia, las situaciones se complican algo más. 

No todas las resoluciones son iguales y no todas detallan en profundidad a quien le corresponde cada período, por ello es importante que en el momento de recibir la Sentencia se aclare lo máximo posible ciertos detalles que posteriormente harán más fácil las relaciones entre los padres y se evitarán posibles discrepancias en la interpretación. 

Muchas resoluciones establecen únicamente “las vacaciones escolares de Navidad se repartirán por mitad” sin especificar día de inicio ni fin. En estos casos habría que diferenciar la repartición según el tipo de práctica del régimen ordinario. Por lo general, el período de vacaciones escolar abarca desde el último día lectivo a la salida de la escuela, hasta el día anterior al reinicio de las clases, o bien, directamente, hasta la entrada al centro escolar (depende del tipo de custodia y de las entregas durante el régimen ordinario). 

Lo que está claro es que a uno le corresponderá la Noche Buena y Navidad, mientras que al otro le corresponderá Noche Vieja y Reyes. Pero ¿cómo se decide a quien le corresponde cada período? Normalmente la resolución ya estipula que se hará de forma alterna la repartición, por lo que en años impares le tocará un período a la madre y en los pares a la inversa. Pero también cabe la posibilidad de que no se establezca y únicamente se determine que le tocará escoger a la madre en los años pares y al padre en los impares. En ese caso se debe preavisar al otro progenitor con suficiente antelación, de manera que se evite cualquier pleito futuro. 

¿Qué ocurre entonces cuando los progenitores no han regulado nada por el Juzgado? Ningún acuerdo tendrá validez “ejecutiva” (no puedes reclamar que se cumpla ante policía, juzgado, etc.) si no está debidamente homologado. Esto quiere decir que llegar a un consenso puede ser más complicado si las relaciones entre los progenitores son complejas. 

Por ello desde Legalcity recomendamos que cuando existan menores y una separación se regule lo antes posible las medidas relativas a los hijos, de manera que se pueda evitar pasar las navidades cerca de los niños o disfrutarlos en estos días tan familiares.